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El poder de creer en nuestr@s hij@s

Seguramente ya lo habéis leído.

Circula por Facebook. Es una historia preciosa que ni siquiera sé si fue real, pero que nos inspira a seguir el ejemplo.

Te la cuento...

Dicen que un día Thomas Edison, el que fue uno de los inventores más grandes del siglo, llegó a casa y le dio a su mamá una nota.

Él le dijo a ella:

"Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre."

Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó la carta que le trajo su hijo.

En voz alta la leyó a su hijo:

"Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted".

Muchos años después la madre de Edison falleció y un día que Edison estaba mirando algunas cosas viejas de la familia, vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio.

Él lo tomó y lo abrió.

En el papel estaba escrito "Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela."

Edison lloró por horas, entonces él escribió en su diario:

"Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heróica se convirtió en el genio del siglo."

No sé si esto es real, pero si que sé que algunos genios de la historia fueron educados por sus padres porque tuvieron problemas en la escuela.

Pascal o Euler por ejemplo... dos grandes matemáticos.

Albert Einstein, "padre" de la teoría de la relatividad, fue un niño solitario que solo repetía frases obsesivamente hasta que tuvo siete años y aprendió a hablar.

También Leonardo da Vinci, Pablo Picasso, Agatha Christie... presentaron problemas en su aprendizaje. E incluso se cree que pudieran tener dislexia, trastorno del espectro autista o problemas de déficit de atención.

Esto provocaba que no entendieran las explicaciones de los maestros y no pudieran seguir la educación de las escuelas a las que asistían.

Algo común en todos ellos, aparte de ser genios, es que el sistema no supo ver su potencial.

Niños diferentes que tuvieron que abandonar la escuela o que se pasaron años dando tumbos hasta que consiguieron encontrar su lugar en el mundo.

Agatha Christie ni siquiera aprendió a escribir bien. Ella dictaba sus novelas para que se las escribieran.

En muchos casos, fue el esfuerzo de esos niños y de sus padres los que consiguieron desarrollar su increíble potencial.

Si sus padres les hubieran dado también por perdidos y no les hubieran animado a seguir luchando y a enfrentarse a todos los obstáculos...

¿Qué habría pasado?

La anécdota que os he contado es lo de menos.

El mensaje es lo importante.

Puede que no sean genios. Pero tienen muchas metas que conseguir.

Y para los padres, esa es nuestra misión.

Creer en ellos.

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