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"Problemillas"

Los primeros días fueron duros, como para cualquier familia.

Hay que acostumbrarse a que hay un bebé en casa.

Pero Sergio era muy bueno.

Se despertaba de noche como un reloj, cada tres horas.

De día, se echaba su siestecita.

Y el resto del tiempo, como cualquier bebé.

Fue imposible darle el pecho, pero para eso están los biberones.

Además, así su hermano también podía darle de comer.

No le gustaba que lo bañaran. Y tampoco que lo sujetaran mucho tiempo en brazos.

Prefería dormirse solo en su cunita. O estar relajado en la hamaca.

A los 15 días, le hicieron las pruebas de oído.

Dieron mal y nos mandaron a hacerle potenciales evocados de tronco cerebral.

Al recoger los resultados, nos dijeron que tenía hipoacusia en ambos oídos, pero que pensaban que podía ser por tener los conductos estrechos.

No se podía hacer nada, más que repetirle las pruebas más adelante, para ver cuándo se le desarrollaban del todo.

Pocas semanas después, nos dimos cuenta de que no giraba bien el cuello. Siempre estaba mirando hacia la izquierda.

Y si intentábamos que mirara hacia otro lado, lloraba.

En la revisión de los cuatro meses, el pediatra lo mandó a rehabilitación, diagnosticándole una "tortícolis congénita derecha y un nódulo palpable en el lado derecho del cuello con retracción en inclinación hacia la derecha y rotación hacia la izquierda".

Empezamos a ir a fisioterapia.

Lo pasaba realmente mal. Y salía de las sesiones extenuado.

Llegó el verano e hicimos un parón de una semana para ir a Torre del Mar, a pasar unos días con los abuelos.

En septiembre volvimos a las sesiones y después de 4 meses, el problema se corrigió.

También las pruebas del oído dieron bien a la quinta vez.

Acababa de cumplir 8 mesecitos.

Aún no se sentaba solo, pero la fisioterapeuta nos dijo que era normal, habiendo tenido tan mal el cuello.

Aún así, nosotros lo sentábamos, apoyándolo.

Tampoco gateaba, pero si que lo intentaba en cuanto lo poníamos en el suelo...

El pediatra nos decía que cada niño tenía su ritmo... que tranquilos.

Así que dejamos de mirar hitos del desarrollo.

Sergio iría un poco más lento que los demás y ya está.

Lo importante es que siempre fuera avanzando, aunque fuera despacito.

Y lo hacía. Él tenía sonrisa social, balbuceaba, era feliz.

Cuando ya pensábamos que podríamos relajarnos un poco... una noche, después del baño, le vimos las manchitas.

Le salieron de un día para otro.

Era algo muy raro, parecía suciedad.

Y de momento, parecía tenerlas solo en las piernas, de la rodilla para abajo.

Pedimos cita con el pediatra y nos dijo que era su piel y que no había que darle mayor importancia.

Días después, esas "manchas" se le habían extendido al resto del cuerpo, así que pedimos cita de nuevo, esta vez con un dermatólogo.

Cuando llegamos, lo miró con mucha curiosidad.

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© 2015 Caminando junto a Sergio

 

 

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